miércoles, 19 de febrero de 2014

Receta de carne y pollo para rellenar tortillas de trigo

Las tortillas de trigo son un alimento básico de la alimentación mexicana y que los europeos hemos adaptado a nuestras costumbres. Hay mil y una formas de preparar un delicioso relleno para crear un almuerzo o cena divertido o especial. Esta receta es muy fácil de hacer aunque en cortar se pierda tiempo, dependiendo de la destreza del cocinero.

Para realizar esta receta, para unas 4 personas harán falta: 8 tortillas de trigo, 400 gramos de carne picada en tiras, 400 gramos de pechuga de pollo picado en tiras, 3 cebollas, 1 pimiento rojo, 1 pimiento verde, unos 200 gr de tomate triturado, 100 ml de tomate frito, jalapeños, 1 yogur natural, pimienta, 1 aguacate maduro, media cebolla roja, 1 tomate pequeño de ensalada, tabasco.

Haciendo lo básico

En primer lugar, picamos las cebollas blancas. Lo normal es que se piquen primero en rodajas y luego a mitad cada rodaja, para que queden medios círculos. Se separan en dos mitades y reservamos. A continuación se pican los pimientos, también en tiras y se separan en dos mitades y se reserva.

Se calientan dos sartenes con aceite, que cubra nada mas el fondo. Se añade la cebolla y se cocinan bajando ligeramente, el fuego, a fuego medio en una vitrocerámica. A los 3 o 4 minutos se añade el pimiento y se cocina conjuntamente. Una vez que ambos estén blandos, se separan en dos cuencos. A continuación, se pone un poco más de aceite en cada sartén y se fríe el pollo y la carne. Una vez que estén cocinados se le añade a cada uno su cebolla y pimiento. Se remueve bien para que se agregue. Finalmente, añadimos la mitad del tomate triturado y del tomate frito a cada mezcla, acompañado de unas gotas de tabasco y de los jalapeños, según se quiera más o menos picante.

Los complementos

Para acompañar, se va a hacer una especie de guacamole y salsa de yogur. En primer lugar, se pica la cebolla muy muy fina, a poder ser primero en un sentido y luego en otro, casi quede como puré. Se hace lo mismo con el tomate. Se pela el aguacate, y se escacha con un tenedor, agregando la cebolla y el tomate al mismo. Se sazona con un poco de pimienta y se mezcla bien.

La salsa de yogur es muy sencilla. Solo hay que coger el yogur natural, ponerlo en un cuenco, añadir una cucharada de aceite y un poco de pimienta. Se puede poner algo de perejil o cilantro picado fino, si es que se quiere dar otro toque, pero es opcional.

A Comer

Para comer, solo hay que calentar las tortillas de trigo según ponga en el paquete. Puede ser en el microondas, en el horno o en una sartén. Una vez caliente, se extiende salsa de yogur y de aguacate en la base y se rellena al gusto con la mezcla de pollo o de carne. Una vez hecho esto, se enrolla y se cierra. Un bocado fácil de hacer y muy sabroso.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Receta de tarta de queso a los dos chocolates

El queso es uno de esos ingredientes que combinan con todo. Con pan, en salsas, y por supuesto, en tartas. Además, el queso fresco es bastante fácil de manejar y mezclar, aunque en esta ocasión hay que cerciorarse que tenga un buen contenido graso.

Los ingredientes que se van a usar

Para la realización de este postre, se va a necesitar una bolsa limpia o un almirez, un rodillo o similar, varios cuencos para mezclar, una cuchara de madera, una batidora de varillas o varillas manuales, un molde desmontable de unos 20-22cm de diámetro y un cazo.

En cuanto a ingredientes, hay que tener para la base 300 gramos de galletas tipo digestive, 50 gramos de avellanas o almendras, 50 gramos de mantequilla y 30 gramos de chocolate negro. En cuanto al relleno, se necesitarán 300 mililitros de nata, 200 gramos de yogur griego no azucarado, unos 350-400 gramos de queso fresco graso (no del tipo burgos), 100 gramos de azúcar, 3 láminas de gelatina neutra o equivalente en polvo, 200 gramos de chocolate blanco y otros 200 gramos de chocolate negro.

Preparando la base

La preparación de la base es bastante sencilla. En primer lugar, se cogen las galletas y se trituran. Hay mil formas de hacerlo. Si no se quiere ensuciar mucho se pueden meter en una bolsa limpia y seca y pasar un rodillo repetidas veces hasta convertirlas en polvo. También se puede hacer con un almirez, una batidora de vaso, thermomix… Las avellanas o almendras también hay que triturarlas, salvo que se compren ya en polvo, por lo que se puede hacer todo a la vez si se hace de modo electrónico. Una vez se tenga el polvo de galleta y de frutos secos, se pone en un cuenco. A continuación se derrite el chocolate con la mantequilla y se añade a la mezcla anterior. Se remueve todo muy bien hasta tener una pasta homogénea. Esa pasta se pone sobre la base del molde, se presiona bien hasta crear una capa sólida y se guarda en la nevera.

Haciendo los rellenos

Antes de empezar con el relleno, se deberán ablandar las láminas de gelatina, introduciéndolas unos 5 minutos en agua fría, hasta que se queden bobas. Mientras tanto se bate el queso con el yogur. Una vez estén bien mezclados añadimos el azúcar hasta que esté completamente agregada. Si no queremos que la tarta quede muy dulce, podemos eliminar por completo el azúcar, puesto que por lo general el chocolate blanco es bastante empalagoso. A continuación se semi-monta la nata, por lo que se deberá tener en la nevera antes de trabajar con ella. Se agrega la nata una vez que este empiece a coger cuerpo pero no es necesario que esté dura. Calentamos las láminas de gelatina en 4 o 5 cucharadas de agua hasta que se derritan completamente, evitando que se peguen al calentador. Una vez derretidas se incorporan con todo lo anterior, uniendo bien todos los elementos.

A continuación se derriten los chocolates, bien en calentadores o a baño maría, como más cómodo resulte. Se reparte la masa de yogur y queso en dos partes iguales, y se mezcla con cada uno de los chocolates. Así, quedara una parte de color blanco y otra de color negro. Por último, se vierten las masas sobre la base de galleta de modo aleatorio, creando un dibujo o simplemente una forma abstracta en la que queden entremezclados ambos colores y por lo tanto, ambos sabores.

Se puede decorar la tarta con frutos secos en polvo, almendras laminadas, sirope de fresa o cualquier cosa que apetezca. Al ser una tarta fría, antes de desmoldarla deberán haber pasado unas 4 horas, para que haya cuajado perfectamente y no se estropee al quitarle el recinto de metal.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Receta de helado de melón

El helado de melón, aunque no es un postre muy tradicional, es una solución refrescante para el agobiante calor que nos azota en los meses de verano. Aunque tomarlo solo puede resultar algo empalagoso por su dulzura, hay que destacar que es el acompañante ideal de tartas o bizcochos, como una tarta de manzana por ejemplo. Este postre combinado con otro más seco, hacen un complemento perfecto.

Aunque la preparación es súper sencilla, se requiere de atención varias horas después de finalizado, por lo que se debe hacer en alguna ocasión en la que podamos estar vigilantes durante algunas horas después de su realización.

Los ingredientes del helado de melón

Para hacer, más o menos, helado para 10-12 personas, vamos a necesitar: 650 gramos de melón fresco, 200-300 gramos de azúcar blanca, 100 ml de leche entera o semidesnatada, 400ml de nata y dos o tres cucharadas de zumo de limón, 50ml crema de coco (opcional).

Además, vamos a necesitar una batidora eléctrica, ya sea de vaso o de pie, una batidora de varillas, ya sea eléctrica o manual para montar la nata y un recipiente apto para el congelador donde vamos a dejar el helado.

La preparación del melón para hacer el helado

En primer lugar, cortamos el melón. Para que nos salga unos 600 gramos de melón, vamos a necesitar al menos 1,1 kilogramos. Esto es debido a que la cáscara, obviamente, no se utiliza y que la parte más dura del melón tampoco es muy recomendable usarla. Una vez que tengamos el melón cortado y sin pipas, lo batimos en la batidora hasta crear un puré, que será más bien líquido.

Por otra parte, semimontamos la nata, puesto que no hay que dejarla completamente montadas. Basta con que nos quede de una textura cremosa. Aún así, para hacer este proceso, la nata deberá estar fría de la nevera, a unos 5 grados. Una vez que acabemos con la nata, incorporamos el melón, el azúcar, la nata, la leche, el zumo de limón y la crema de coco (si la fuéramos a utilizar) en el recipiente donde vamos a dejar reposar el helado. Removemos bien, para que todos los ingredientes se agreguen, tapamos y congelamos.

La cantidad de azúcar va a depender de lo dulce que lo queramos. Siempre podemos poner un poco menos y probarlo antes de congelarlo para ver si está como nos gusta.

Un postre dulce y saludable

Una vez terminado, el helado requerirá nuestra atención durante unas tres horas aproximadamente. A la media hora de meterlo en el congelador, lo removemos con una cuchara para que no se forme hielo. Esta operación la volveremos a hacer a la media hora y luego dos veces más cada una hora. Con esto vamos a evitar que se formen placas de hielo en la superficie y en el interior, consiguiendo una textura más cremosa.

Una vez vayamos a consumirlo, lo más recomendable es sacarlo 15 o 20 minutos antes de tomarlo para poder disfrutarlo bien.

El helado de melón, que por lo general es bastante dulce, queda especialmente bueno rociado con sirope de fresa o frambuesa, que tienen un toque ácido, además de con bizcochos secos o galletas.

miércoles, 29 de enero de 2014

Receta de Tarta de Manzana

La tarta de manzanas es uno de los postres más típicos y fáciles de hacer. Existen multitud de recetas y opciones para crear una tarta única y deliciosa. Además, es un postre que nos ofrece muchas opciones para acompañarlo. Como puede ser con helado de melón, cuya forma de elaborarse es muy sencilla también.

Los ingredientes para la tarta de manzana

Para una tarta de manzana para unas 6-8 personas, vamos a necesitar: 4 manzanas, 125 gramos de mantequilla, 125 gramos de azúcar, 3 huevos grandes, 150 gramos de harina, 15 gramos de levadura y gasificante (opcional).

Para hacerla, solo vamos a utilizar un bol donde mezclar los ingredientes y un molde para el horno, preferiblemente de metal y desmoldable aunque con los de silicona tampoco va a existir ningún problema.

Preparando del postre

En primer lugar, pelamos las manzanas. La elección de las mismas, pues es al gusto de cada uno. Si usamos manzanas verdes va a quedar más ácida, si usamos rojas pues más dulce. Lo habitual es usar las amarillas, que son más económicas y dan un buen sabor a la misma. Una vez peladas las manzanas, las cortamos en cuatro y les quitamos el corazón, el rabillo y si tienen alguna parte mala. Picamos dos en trocitos pequeños y las otras dos las reservamos.

En un bol, mezclamos el azúcar con la mantequilla, que deberá estar blanda pero no derretida por el microondas. Por ello es recomendable tenerla fuera de la nevera un tiempo antes, aunque con el roce de las varillas al remover se irá ablandando. Una vez tengamos la crema de mantequilla y azúcar, vamos incorporando los huevos, uno a uno. Cuando tengamos la masa trabajada, vamos añadiendo la harina y la levadura, preferiblemente tamizadas.

Lo importante es que la mezcla final acabe sin grumos. En caso de usar gasificante, para que quede más esponjosa, lo incorporamos ahora. Una vez que estén todos los ingredientes agregados, incorporamos los trozos de manzana y removemos bien.

Al horno

Antes que nada, precalentamos el horno a 180º unos 10 minutos. En caso de usar molde de metal, vamos a tener que engrasarlo con mantequilla y espolvorear un poco de harina para que no se pegue. Una vez preparado el molde, ponemos la mezcla anterior y dejamos la superficie plana.

Ahora, cogemos las dos manzanas que teníamos reservadas y las cortamos en láminas, de modo que los gajos de manzana queden, más o menos, en forma de media luna y los colocamos sobre la mezcla que tenemos dentro del molde. Si no queremos que las manzanas se nos hundan, debemos espolvorear un poco de harina por la superficie. Metemos al horno, dejamos cocinar entre 35 y 40 minutos a 180º, hasta que la hoja de un cuchillo, al clavarla, salga limpia.

Extras en la tarta de manzana

Como cualquier postre siempre cabe la posibilidad de añadirle cosas o hacerlo más vistoso. Si queremos darle brillo a nuestra tarta, cuando queden unos 5 minutos para finalizar su cocción, la sacamos un instante y la pintamos con huevo batido. Esto hará que nuestra tarta tenga otro toque. También se puede hacer con mermelada de manzana y quedará igual de lustrosa.

Además, a la masa, podemos añadir frutos secos, como almendras picadas o nueces, que le darán otra textura y un buen toque entre lo dulce y lo salado.

miércoles, 22 de enero de 2014

Receta de polo helado de papaya y crema de coco

Siempre es un buen momento para disfrutar de un helado pero sin duda alguna cuando aprieta el calor nuestras ganas por algo frío se acrecientan. Así que para evitar consumir demasiados productos procesados, es una buena opción crear nuestro propio postre, y sobre todo, algo más sano.

El aporte vitamínico de la papaya

La papaya es una de las frutas del verano y una gran fuente de vitaminas A, B1, B2, B3 o C, entre muchas otras. También tiene un bajo aporte calórico y es muy fácil de encontrar en la época estival. La crema de coco por su parte no es tan sana como la papaya pero solo se usa para darle un toque cremoso al polo.

Para hacer los polos o helados, vamos a necesitar una papaya pequeña, (que pelada, y sin semillas, pese unos 300 o 400 gramos), 30 ml de zumo de lima, 60 ml de leche de coco y 60 ml de agua. También vamos a necesitar poleras (moldes de paleta) o algo similar y una batidora.

Preparación del helado papaya y crema de coco

En primer lugar, cogemos la papaya y la pelamos. Quitamos las pipas negras si las tuviera y cortamos en trozos manejables. Lavamos la lima y la exprimimos, intentando que no caiga mucha pulpa en el zumo, aunque luego lo podemos colar.

Ponemos la papaya troceada, el zumo, el agua y la leche de coco en un recipiente apto para la la batidora y batimos hasta conseguir una crema suave. Cogemos la crema resultante y la vamos introduciendo en las poleras. Dejamos congelar al menos 2 o 3 horas y consumimos.

Las opciones para elaborar el polo

En primer lugar, está la elección de la papaya. Para la preparación de estos polos es conveniente que esté más o menos madura, puesto que si la usamos muy verde va a quedar algo amarga y lo más probable es que quede como con trocitos y menos dulce.

En segundo lugar tenemos la leche de coco. Al ser un producto no muy habitual en España, puede que algunos tengan dificultades para encontrarlos en los supermercados. Dicho producto, además de encontrarse en la mayoría de grandes superficies, es muy fácil de comprar en supermercados orientales. Normalmente viene en una lata de unos 200 ml, que aunque para hacer los polos nos va a sobrar, también se puede consumir sola directamente.

Si no encontráramos leche de coco, se puede sustituir por leche desnatada, pero habrá que añadir algún tipo de edulcorante, ya sea azúcar, miel, melaza... al gusto del consumidor. Si añadimos azúcar habrá que disolverla primero en agua o usar azúcar glasé para evitar los granos.

Por último, nos encontramos con los moldes para los polos. Si se tienen en casa pues no hay problema y realmente son muy baratos y fáciles de encontrar, pero si no queremos gastarnos dinero en eso, siempre cabe la posibilidad de usar otros moldes alternativos como son envases de yogur vacíos. Podemos usarlos como moldes y como palo pues si tenemos guardados de madera mejor que mejor y si no, siempre se pueden usar cucharillas. En este caso, para que se mueva la cucharilla en el congelador, taparemos cada molde con papel de aluminio e introducimos la cuchara por una abertura para que esté sujeta.

miércoles, 15 de enero de 2014

Empanadillas de carne y de atún

La empanadilla es un plato bastante típico en España. Una variante de la empanada pero a diferencia de esta, que se hace al horno, la empanadilla suele freírse en aceite, aunque también se puede hacer al horno si se quiere huir de los fritos.

Como en todos lados, cada maestrillo tiene su librillo y hay mil y una formas de hacer empanadillas puesto que existen muchas posibilidades de variar su relleno. Al ser una masa neutra, se puede usar tanto para dulce, como las exquisitas truchas de batata de Gran Canaria o para introducir algo salado, como en este caso son las empanadillas.

Comprar la masa congelada

Para la realización de estas recetas, vamos a utilizar las obleas pre-cocinadas que se venden en cualquier sección de congelados. El motivo, la facilidad. Hacer nosotros mismos la masa implica invertir mucho tiempo, y para que al final, el resultado sea casi igual (si es que sale bien la masa).

Por ello, es mejor no complicarse. Lo único que tenemos que recordar es que las obleas hay que descongelarlas a temperatura ambiente alrededor de una hora antes de rellenarlas. También vamos a necesitar sartén que no se pegue, una cuchara de madera, unas pinzas o espumillera para freír y papel de cocina.

La receta está pensada para rellenar 16 obleas. Si se quieren hacer más, basta con duplicar los ingredientes, más o menos, en esa proporción. Como siempre, hay que leer la receta completa antes de empezar.

Empanadillas de carne

Para ellas vamos a necesitar: 300g gramos de carne picada, medio pimiento rojo pequeño, una cebolla. 50 mililitros de leche, una cucharada de harina, mostaza en polvo (opcional), orégano (opcional) y cilantro seco (opcional).

Cortamos la cebolla y el pimiento pequeño para que los trozos no sean excesivamente grandes. Por ejemplo la cebolla podemos cortarla en aros y luego partir ese aro en otros cuatro trozos. En un poco de aceite de oliva, pochamos la cebolla con el pimiento, mejor a fuego lento para que vaya incorporando el sabor. A esta mezcla, añadimos un poco de mostaza en polvo, el orégano y cilantro seco en caso que lo queramos.

También se puede añadir especias a elegir, o algo de tabasco si las queremos picantes. Una vez que esté pochado, escurrimos el aceite y reservamos. Con ese aceite sobrante, freímos la carne con un poco de sal y pimienta a gusto. Si queremos añadirle un poco de tomillo se puede hacer. Hay que evitar que la carne molida se junte, así que podemos ir separándola con una cuchara de madera que no ralle la sartén. Una vez frita, añadimos la cebolla y pimiento y removemos. A esta mezcla, añadimos la leche y la harina. Removemos bien y dejamos reposar apartada.

Empanadillas de atún

Para las de atún, necesitaremos: Una lata grande de atún (220 gramos sin escurrir) en aceite de girasol u oliva, según prefiramos. Un trozo de pimiento verde, una cebolla, ocho aceitunas de anchoa y dos o tres cucharadas soperas de tomate frito o Ketchup.

Análogamente a las de carne, pochamos la cebolla con el pimiento verde. Una vez que esté blando, añadimos el atún escurrido y removemos. Cortamos las aceitunas pequeñitas, cada aceituna en cinco o seis trozos y las añadimos a la mezcla. Una vez estén todos los ingredientes incorporados, añadimos el tomate, removemos y dejamos enfriar un poco.

El relleno de las obleas

Rellenar las empanadillas no tiene ciencia, pero hay unos pasos que tenemos que seguir. El primero de todo, es evitar que el relleno tenga aceite y el segundo es no rellenar en exceso. Para cerrar las obleas bien, vamos a necesitar un tenedor y un poco de agua en un platito o taza. Con una cuchara sopera, colmada no deberemos tener problemas para cerrarla. Ponemos la mezcla en el centro de la oblea, intentando que no sea demasiada cantidad.

Una vez que hagamos una ya no habrá problemas. Antes de cerrar la oblea, hay que poner un poco de agua en el borde. Lo podemos hacer con el dedo si lo tenemos limpio o con un pincel de cocina. Una vez humedecido, cerramos intentando coincidir borde con borde. Si hemos puesto mucho relleno, más vale retirar un poco antes de cerrar. Para cerrar presionamos ligeramente con el dedo, y luego con el tenedor, "grapando" los bordes.

Al freír las empanadillas

Freír las empanadillas es el proceso más rápido de todos. Si no queremos gastar mucha aceite, lo normal es hacerlo en una sartén más bien pequeña, puesto que tiene que tener al menos un dedo de aceite la sartén. También se puede usar la freidora. El único requisito es que el aceite esté hirviendo, esencial si queremos que nos queden crujientes. Freímos hasta que se doren y es normal que se formen una especie de verrugas o burbujas en la masa por el efecto del aceite hirviendo.

Para servirlas, las ponemos en un plato con una servilleta para que se empapen del aceite sobrante y comemos de inmediato para disfrutarlas bien calentitas.

miércoles, 8 de enero de 2014

Receta de tarta de sobaos, limón, queso Philadelphia y nata

Los sobaos son uno de los dulces más característicos en los desayunos y meriendas en España, y además de comerse solos o con un café con leche, sirven para hacer multitud de postres. En este caso y como suele ser habitual, se usarán como base del postre. Es recomendable que para la ocasión, es que se compren los sobaos Martínez, puesto que los de marcas blancas no saben igual.

Ingredientes necesarios para la tarta de sobaos

Para hacer el postre para unas 6-8 personas, vamos a necesitar un paquete de sobaos (más o menos 24), 2 limones, 3 lonchas de gelatina neutra, 30-50 gramos de azúcar glasé, 250 gramos de queso estilo Philadelphia y 500 ml de nata para montar.

Como utensilios vamos a necesitar un recipiente cuadrado y alargado para meter el postre, puede ser un tupper si no vamos a presentarlo o desmontable si lo queremos presentar bien. También vamos a utilizar, una batidora con varillas para montar la nata, un recipiente para montarla, un calentador y algo de agua.

La elaboración del postre de sobaos

La elaboración es muy sencilla. En primer lugar metemos las hojas de gelatina neutra en agua fría o del tiempo, unos cinco minutos, para que se ablande. Mientras se hace eso, exprimimos el jugo de los dos limones (tres en caso que sean pequeños) y lo ponemos en el calentador con el azúcar. Escurrimos la gelatina (pasados los cinco minutos) y se incorpora al jugo de limón y azúcar. Una vez disuelta la gelatina se aparta del fuego y se reserva.

En un recipiente, ponemos la nata (bien fría) junto con el queso blando. El queso blando no importa que no sea de marca, lo importante es que sea de una consistencia y sabor parecido. Cogemos las varillas y vamos montando la nata y queso, aunque no hace falta que esté montado del todo.

Cuando haya cogido cierta consistencia, vamos añadiendo el zumo de limón con la gelatina y batimos lentamente para que se mezcle todo. Una vez que esté todo ligado lo reservamos mientras colocamos en el fondo del recipiente los sobaos, bien juntos. Una vez que tengamos toda la base cubierta, vertemos la mezcla de nata, queso y limón sobre los sobaos y refrigeramos hasta que vayamos a servir. Deberán pasar al menos tres o cuatro horas.

Las variantes de la tarta

Como cada postre, todo tiene su posibilidad de cambio. En primer lugar, se puede “mejorar” la base. Una de las variantes más exquisitas, sería la incorporación de piña. Se coge unos 50-60 gramos de confitura de piña y se mezcla con un par de cucharadas soperas de agua. Se pone al fuego y se disuelve hasta que quede un almíbar.

Ese almíbar se esparce en la fuente alargada antes de poner los sobaos, para que estos luego se impregnen de ese sabor. También se puede hacer lo mismo con el propio jugo de limón. En vez de dos limones grandes podemos coger tres y echar un poco más de azúcar y verter parte del contenido en la fuente antes de echar los sobaos, para que cojan el gustillo.

Por otro lado, si gusta ese sabor, se puede rallar la piel de uno de los limones y añadirlo decorativamente por encima. Dará un toque amargo a la cobertura y será un contraste con el dulzor de los sobaos.